Las flores en la vida de las personas

Llevaba 30 minutos esperando. La estación estaba oscura, casi negra. Soplaba una brisa fresca, más propia del invierno que de la estación primaveral. El silencio era total. Podía escuchar los latidos de mi corazón, acompasados al ritmo de la respiración y el continuo martilleo de las gotas de agua que resbalaban por el canalón descolgado, que amenazaba con caerse. La tormenta había dejado ese olor a tierra mojada, a vida que evocaba un frescor incipiente, todavía en blanco en negro que se resistía a quedarse. El tren estaba a punto de llegar y un calambre recorrió mi cuerpo. Corrí hacia la salida en busca de aquella imagen que guardaba en mi mente. Imagen de belleza e imagen de fragancias, distintas, frescas y embriagadoras. Hacía dos años de mi última visita pero era capaz de recordar el perfume de las rosas, la belleza y elegancia de las calas, el rinconcito seductor de los claveles recién cortados, los ramos multicolor de gerberas y el viejo mostrador de madera que creaba un ambiente diferente, especial que te retenía, no te dejaba salir y que seguía allí, como si no hubiera pasado el tiempo. El tintineo de las monedas al pagar coincidió con el ruido de la locomotora que se aproximaba, fatigada, a la estación.

Las flores son una parte fundamental en la vida de muchas personas, han sido elementos muy importantes en momentos puntuales y son capaces de recordarnos esos reencuentros, citas, celebraciones o que han ido pasando por nosotros durante los años. Esa importancia queremos compartirla con todos vosotros en forma de historia, de consejo o pautas para conseguir la mejor opción en la compra y envío de flores a Madrid.